David Alvarez Martin

Ley, Etica y poder

Al igual que miles de dominicanos y dominicanas he visto por la televisión y YouTube los pormenores del caso Operación Anti-Pulpo y la continuación del caso Odebrecht. Igual que las clases del MINERD por televisión, con estos procesos estamos aprendiendo mucho sobre los mecanismos de establecimiento de medidas de coerción y el juicio de fondo. Nunca como ahora la televisión dominicana ha sido tan educativa.

En el proceso frente al juez José Alejandro Vargas hemos visto todo tipo de argumentos, histrionismo, apelaciones a rumores y hasta discursos éticos. Los filósofos usualmente no somos buenos evaluadores de esos procesos por un defecto de origen, nuestro fundador fue condenado en un juicio público y democrático. Incluso el cristianismo tiene su piedra de toque en un concurso de popularidad entre Jesús y Barrabás, y ganó el último. Sin desmeritar el legítimo y necesario proceso de evaluación frente a la ley de la conducta de los encartados, siempre me queda la duda de que las decisiones se basen en la ley o en la capacidad de contratar a abogados caros o con talento para convencer. Demasiados payasos han ganado fama por su pico de oro, especialmente en sociedades donde el cretinismo es señal de identidad colectiva.

La filosofía busca la serenidad del análisis profundo y sobre todo necesita tiempo para revisar una y otra vez los argumentos. Nunca es un oficio para urgencias, sino para cosas importantes. Un “filósofo” popular para las multitudes por su vocería de convencimiento definitivamente pertenece a los sofistas, no a los socráticos. ¿Qué puedo decir sobre lo que está pasando y televisado?

Lo primero que no es un asunto de ética. Es una cuestión de ley. Los tribunales están constituidos para evaluar evidencias de violaciones a leyes previamente establecidas, con características determinadas. En lo que vemos ahora con los familiares del expresidente Medina corresponde al Ministerio Público mostrar mediante evidencias sólidas que los acusados han violado determinada ley y que puede ser tipificado su delito según dichas leyes. De los abogados defensores se espera que ausculten las pruebas contra sus defendidos y la identificación de los delitos para descubrir errores que puedan descargar en parte o en su totalidad a sus clientes, mientras son inocentes. Eso es todo. Que nos llame mucho la atención hoy se debe a que las anteriores autoridades del Ministerio Público tendían a conducir sus casos a la impunidad porque eran sus compañeros partidarios, debemos por tanto esperar a ver como se procesarán los casos de vinculados al presente gobierno.

Que sean hermanos del expresidente, que si pasarán navidad en la cárcel o que varias figuras conocidas aleguen que son personas serias, importa un bledo. ¡Ojo con terminar apoyando a Barrabás! Tampoco es una discusión ética. Una vez se legisla una ley hay que cumplirla, no es una opción en función de si el ciudadano es ético o no. Por supuesto una ley puede ser considerada contraria a la buena razón o la ética y entonces se entiende que es una buena acción impulsar un movimiento para derogarla o cambiarla, pero mientras eso no ocurra es la ley. El caso del matrimonio infantil es un buen ejemplo. Queremos cambiarla, debemos cambiarla, pero mientras tanto es la ley.

Creo que leyes tenemos muchas y por lo que me dicen muy buenas, por supuesto pueden mejorarse y seguro faltarán otras, pero ese no es nuestro problema. El cáncer de nuestra sociedad, que es la corrupción pública y privada, deriva de la impunidad de los poderosos cuando violan la ley. Fiscales y jueces lucen muy débiles para enfrentar a actores que están en el poder político o lo estuvieron, que son parte de la minoría dueña de este país a nivel financiero, que son parte de los poderes fácticos, incluso las mafias del narcotráfico, el transporte, la carga, los juegos de azar, etc. Ese es el problema. Siempre la justicia y la prensa, cuando hacen correctamente su función, terminan en la acera opuesta de los poderosos.

En el caso de la operación anti-pulpo al Ministerio Público lo percibo bien articulado y decidido. Merece destacarse la decisión del Presidente de designar a Miriam Germán y concederle absoluta libertad. Falta por ver si en el futuro se mantendrá tal nivel de apego al cumplimiento de la ley cuando se enfrente a los que efectivamente tienen el poder ahora o con los verdaderos profesionales del saqueo de este país, ya que los llevados a los tribunales indudablemente son amateurs, provenientes de la pequeña burguesía, guiados por la codicia que pauta prácticamente a todo lo que ocurre en nuestra sociedad.

¿Qué pasará cuando se toque a un miembro de las minorías que son dueñas del país? Si por bodas de poderosos conocemos, no veo mucha voluntad de enfrentar a los pocos cuando se develen vínculos con la corrupción pública. Pero no seamos tan pesimistas, pejes gordos cayeron hace casi dos décadas, aunque la chercha popular dice que fue un duelo entre…yo te tumbo…y yo te quiebro.

26 de enero de 2021
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